Todos, aunque sea una vez en la vida, hemos comido un trozo de pizza de pepperoni. Ya sea con ese embutido solo o mezclado con otros ingredientes como queso y champiñones, hablamos de un clásico que pocos paladares se atreven a rechazar.

El pepperoni debe su nombre a la palabra «peperone», término italiano para referiste a la pimienta, uno de los condimentos principales de esta variedad de salami estadounidense.

Se caracteriza por tener un sabor ahumado y ligero que regularmente se sirve en rodajas delgadas, las cuales ayudan a resaltar su color rojo brillante.

¿Cómo se hace el pepperoni?
Los principales ingredientes del pepperoni son trozos de carne de res y cerdo, los cuales se mezclan y condimentan (en su mayoría pimientas de varios tipos) y un producto elaborado con nitrato de sodio.

A esta mezcla se le agrega un poco de azúcar para resaltar el sabor de la mezcla.

Una vez que los ingredientes se mezclan, se muelen hasta que quede una masa con pocos grumos, la cual se introduce en intestinos de cerdo o vaca, en donde la carne fermentará.

Después de este paso, los intestinos rellenos de carne se dividen con hilos para formar salchichas alargadas, las cuales pasan por un proceso de ahumado a baja temperatura.

En esos hornos, las salchichas pueden tardar varios días en secarse, pero cuando eliminan los rastros de humedad se consideran un pepperonis listos para consumirse.